La primera campaña de excavaciones arqueológicas en la Villa de Bruto, situada en Tívoli, a unos 30 kilómetros de Roma, ha confirmado el enorme potencial científico de uno de los complejos residenciales romanos más monumentales y menos estudiados del territorio de la antigua Tibur.
Los trabajos han sacado a la luz una gran piscina monumental, espacios ajardinados y nuevos datos sobre la organización arquitectónica de esta residencia aristocrática, validando además las hipótesis obtenidas previamente mediante tecnologías digitales no invasivas.
La intervención forma parte del Brutus Villa Project, promovido por la Universidad Pablo de Olavide (UPO) y la cátedra institucional EduEmer, dirigido por Juan José Algaba Torrealba, investigador del área de Arqueología de la UPO y responsable de la línea de investigación sobre patrimonio inmersivo de la Cátedra institucional EduEmer.
Antes de iniciar la excavación, el equipo desarrolló una exhaustiva prospección mediante georradar, escáner láser terrestre, fotogrametría aérea y terrestre, topografía, dibujo arqueológico y sistemas de información geográfica. Gracias a esta combinación de técnicas fue posible documentar tanto las estructuras visibles como las enterradas y elaborar un modelo tridimensional de todo el sector meridional de la villa.
Esta metodología fue presentada por Juan José Algaba Torrealba, Antonio Abate, Fernando Moreno-Navarro y Jesús García Sánchez en la revista Journal of Archaeological Science: Reports. El trabajo constituye la primera documentación digital integral realizada sobre una villa de ocio aristocrático del territorio de Tívoli y propone un modelo metodológico exportable a otros grandes conjuntos arqueológicos.
La excavación ha servido ahora para comprobar sobre el terreno algunas de las principales hipótesis derivadas de ese estudio. La más destacada era la existencia de una estructura circular de unos 20 metros de diámetro, identificada mediante georradar e interpretada como una gran piscina monumental.
La excavación confirma una gran piscina romana decorada con revestimiento azul
Los arqueólogos han documentado parte de esta espectacular piscina, que conserva una profundidad cercana a 1,95 metros y presenta un revestimiento hidráulico rematado por un enlucido parietal de color azul, un elemento excepcional que ayuda a comprender la monumentalidad del complejo.
Su ubicación, frente a una gran fachada monumental, demuestra que el agua formaba parte de una cuidada escenografía donde arquitectura, paisaje y perspectivas visuales se integraban para reforzar el carácter representativo de la residencia y proyectar el poder de sus propietarios.

Jardines porticados y macetas conservadas durante casi dos mil años
La campaña arqueológica también ha revelado nuevas evidencias sobre la organización del paisaje de la villa. Entre los descubrimientos sobresale la identificación de un gran espacio ajardinado organizado mediante pórticos, así como la recuperación de macetas conservadas in situ, utilizadas para delimitar y ornamentar estas zonas verdes.
Estos hallazgos permiten reconstruir con mayor precisión la configuración paisajística de la residencia y comprender mejor el papel que desempeñaban los jardines como espacios destinados al ocio, la representación social y la exhibición del poder de las élites romanas.
Una villa romana construida en distintas etapas
La investigación confirma que la Villa de Bruto fue el resultado de diversas fases constructivas. El núcleo original, correspondiente a época republicana, se asentó sobre una gran plataforma reforzada mediante muros de contención y contrafuertes. Posteriormente, el conjunto experimentó una profunda transformación con la construcción de terrazas, galerías abovedadas y grandes subestructuras que modificaron completamente la ladera sobre la que se levantó el complejo.
El estudio también ha identificado el recorrido del acueducto Anio Vetus, anterior a la propia villa. La relación exacta entre esta infraestructura hidráulica y las diferentes fases constructivas será objeto de futuras campañas arqueológicas.
Hasta la fecha, las investigaciones digitales han permitido documentar cerca de 27.000 metros cuadrados, aunque se estima que, en su momento de mayor esplendor, la residencia pudo superar los 40.000 metros cuadrados.
Más de veinte años investigando el patrimonio romano de Tívoli
El Brutus Villa Project amplía la trayectoria científica que la Universidad Pablo de Olavide desarrolla en el territorio tiburtino desde 2003, especialmente a través de sus investigaciones en Villa Adriana.
En el proyecto participan especialistas del Instituto de Arqueología de Mérida (CSIC), las universidades de Alicante, Salamanca, Cantabria, Murcia y Huelva, el Instituto Catalán de Arqueología Clásica y la Universidad Roma Tre, además de estudiantes en formación.
Los resultados de esta primera campaña ponen de manifiesto el valor de combinar excavación arqueológica, análisis arquitectónico y tecnologías no invasivas para estudiar grandes complejos romanos. Al mismo tiempo, inauguran una nueva etapa de investigación destinada a profundizar en la evolución histórica de la Villa de Bruto y en su papel dentro del paisaje monumental de la antigua Tibur.



